Y una vez más, septiembre se nos acaba. Tan rápido y hermoso
como vino, se va. Mi mes favorito. Y aunque no debería y no tengo porqué, hoy
me he puesto a pensar en ti. Ha llovido mucho desde aquello, de las sonrisas
tontas y las miradas de reojo. De sonrojarme y las mariposas. Como dice la
canción: ha pasado tanto tiempo desde el último verano, que ya casi no recuerdo
que te había olvidado.
Y sí, la verdad es que lo hice. Para bien o para mal, fui la
primera de los dos en soltarse de la mano. Siempre ha sido así, a veces por
hacer lo correcto y otras porque lo mandaba el corazón.
Y ahora, cuando tanto tiempo nos separa, no puedo sino mirar
aquellas fotos y sonreír. Fuimos felices, ¿te acuerdas? Pese a todo lo malo,
todo lo que salió mal y todo lo que nunca llegó a poder ser. Pese a todo, fue
algo bonito. Algo corto y bonito. Me hiciste llorar alguna que otra vez, pero
también sonreía mucho.
Mentiría si digo que no hay cosas que eche de menos. Echo de
menos que alguien me llame solo para decir “Ey… hola”, echo de menos los
sentimientos sinceros, emocionarme con las pequeñas cosas como entonces. Echo
de menos estar profundamente enamorada… aunque no te eche de menos a ti, al
menos no desde el amor.
A pesar de todo lo malo, lo duro y la decepción; echo de
menos esa luz dentro de la que te hablé una vez. Pero no importa, tú me hiciste
ser fuerte. No es que me ayudases a serlo y me enseñases que era valiente, más
bien me empujaste al abismo sin avisar y tuve que aprender o morir. Descubrí
dentro de mí tantas cosas que ahora amo. Sin aquel empujón no habría sido
posible.
Y he vivido tanto desde entonces… qué te puedo decir, cambió
mi vida. Cambió mi forma de verme a mí misma y eso ha devuelto el color al
cielo. Sé que suena ñoño… siempre he sido una ñoña en realidad, nunca fue un
gran secreto.
Ya no creo en los príncipes azules, ni en el amor verdadero.
Creo que todos los amores son verdaderos mientras se sienten, tanto si es un
día como toda una vida. Creo que la vida está hecha para que nos enamoremos una
y otra vez, para que hagamos el amor, para las caricias y los arañazos, para
disfrutar. No hay medias naranjas… pero sí creo en exprimir todas las sonrisas
que se puedan de los momentos en compañía, tanto si es la persona correcta o
con la que hemos elegido equivocarnos.
Creo en muchas cosas que antes no creía… y he dejado de
creer en otras tantas.
Espero que me entiendas cuando digo que nuestra mala suerte
fue lo mejor que me pudo haber pasado. He crecido tanto desde entonces… Y te
doy las gracias, nada de esto habría sido posible sin conocerte, sin enamorarme
de ti y sin desenamorarme de ti.
Muchas gracias… y ojalá te encuentres a ti, como yo me
encontré a mí.
Cada persona te cambia y te hace ver cosas que antes no te dabas cuenta, cada persona sin que nadie lo note influye en tu vida y te da nuevos valores. Bonita reflexión, sobretodo porque te das cuenta de lo positivo y en que te conviertes poco a poco.
ResponderEliminarPasate por mi blog cuando quieras :)
http://asahi-cassiopea.blogspot.com.es/
Cristi
¡Muchas gracias por tus palabras, Cristina, y muchas gracias por dedicarme tu tiempo y pasarte a leer!
ResponderEliminarSí, todas las personas que pasan por nuestras vidas dejan algo de ellos en nosotros, pero es importante elegir qué elegimos quedarnos y qué queremos que nos cambie y ayude a mejorar.
Me pasaré sin duda por tu blog :)
Septiembre