Ayer justamente, a raíz de que era el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, vi una noticia en el telediario sobre la cantidad de agresiones (únicamente las físicas y denunciadas... imposible calcular el número de agresiones verbales o de las que se esconden) que habían recibido en este año el colectivo LGBT. No recuerdo exactamente el número, pero eso no es importante: una sola ya me parecería demasiado y vergonzoso.
Todo el mundo tiene derecho y es libre de amar a quien quiera o quienes quiera, independientemente de su sexo, raza, religión, etc. Digo yo, ¿qué le importará a los demás con quién me acuesto, a quién beso o de qué manera? ¿Cómo es posible que haya seres humanos que en lugar de avanzar con el paso de los días, vayan retrocediendo en el tiempo? ¿Hemos vuelto a la Edad Media? Y es que si se los llama retrasados no estamos hablando de nada relativo a la salud, si no puramente temporal.
Todos los que hemos estudiado historia alguna vez hemos visto casos y casos de gente adelantada a su época... pues en la nuestra nos pasa al revés: tenemos gente retrasada a la nuestra.
Porque si esta debería ser una etapa de tolerancia, de respeto y de libertades; parece ser que estamos aún por el camino.
De verdad pienso que las faltas de respeto son de alguna manera como empujar sutilmente una puerta, abriéndola: una puerta que nos lleva en un viaje hacia pasado más oscuro, donde no había conciencia social y los valores y principios se cambiaban por una moneda. O quizás me equivoque y lo que hacen sea lo contrario: cerrar puertas. Puertas al progreso, la igualdad, la tolerancia y la empatía.
Que te guste la gente de otro sexo, del mismo, de ambos, que no te guste ninguno... todo es perfectamente válido y nadie tiene el derecho a decirle al otro a quién amar.
La tradición ya no es un argumento válido: la Grecia clásica fue la cuna de la civilización actual y en ella las prácticas sexuales entre miembros de un mismo sexo eran algo habitual y normalizado.
Tampoco sirven absurdas teorías respaldas sobre "Dios quiso que...". Para empezar, porque cada religión tiene sus dioses y sus distintos modos de entender la vida. Pero si aún así queremos entrar en el terreno del Dios católico tal y como lo entendemos aquí, voy a tirar de Internet para pegaros esto:
El apóstol san Pablo lo recuerda:
«El que ama al prójimo ha cumplido la ley. En efecto, lo de: no adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: amarás a tu prójimo como a ti mismo. » (Rm 13, 8-10).
Osea que la excusa de la religión ya no vale una mierda. Amarás al prójimo: no a una mujer o a dos o una rubia de 90-60-90. Al prójimo, sin más. Hombres, mujeres, altos, bajos, gordos, delgados, de esta o aquella raza y religión. Para mí, interpretado desde el agnosticismo, esta cita significa amarás al resto de los seres humanos. Y, o yo leo muy mal, o no se menciona en la oración ningún "excepto a...".
Con esto, quiero dejar claro que nadie está pidiendo que se comparta el modo de pensar de otro, simplemente es cuestión de respeto.
Con esto, quiero dejar claro que nadie está pidiendo que se comparta el modo de pensar de otro, simplemente es cuestión de respeto.
Ya no voy a entrar en las noticias de bullying, por comentar otro ejemplo de falta de educación y civismo, en los que se llegan a ver casos de palizas en grupo grabadas por el móvil... porque si no este post no terminaría nunca. Ni de casos de violencia contra animales. Ni de... En fin, haría de esta una entrada interminable.
Respeto, por favor, señores. Solo pido eso.
Mientras tanto, voy a acercarme al Ministerio del Tiempo, a avisarles de que debe de haber otra puerta desconocida en algún lado y que se nos están colando personas de otros siglos, si es que se les puede llamar así.
Atentamente,
Septiembre.
