sábado, 8 de noviembre de 2014

La catástrofe de las historias de amor de Hollywood.

Son las doce y veintidós de la mañana de un sábado. Aquí me tenéis. Cualquiera pensaría que debería estar fuera, tomando algo, riendo y bailando. Dejar que mi pelo largo se despeine gracias al viento de Madrid, explotando cada segundo de ser joven y estar viva y sana. Yo también lo pienso. Pero no, hoy no me toca, hoy he pasado el día en casa porque ya era hora de enfrentarme al comienzo de mi Trabajo Final de Grado... lo que antes llamaban la tesis. Sí, necesito comenzar a buscar y desempolvar miles de libros del cuarto de archivo de bibliotecas que ni sabía que existían y en las que no había puesto nunca un pié.
Pero esta noche tampoco haré eso. No me culpéis, llevo en ello todo el día. Lo que querría hacer esta noche es ver tranquila una serie, charlar por teléfono con dos de mis mejores amigas, que viven a miles de kilómetros de distancia, caminar por Alcalá con algún amigo escuchando sus batallitas... Pero estoy en el Whatsapp, en debate de por qué siempre las chicas (y supongo que también los chicos) elegimos siempre a las personas que menos nos convienen, las relaciones prohibidas y los callejones sin salida.


¿Será que hemos visto y leído demasiadas historias con happy ending? Esperando siempre que el chico malo se de cuenta de que tiene corazón y que en realidad eres lo mejor que le ha pasado en la vida. Que aquel chico que has conocido en una discoteca cuando iba con tres copas, después de echar un polvo vea lo maravillosamente profunda y única que eres y te haga el desayuno la mañana siguiente. Que el guapo chico que se sienta tres filas por delante sea capaz de girarse, viváis un momento de atracción absoluto y te pida ser su cita para el baile.

O sencillamente, que el chico que te tira los trastos desde hace tiempo, te pone esa sonrisa encantadora y te dice lo preciosa que eres... se decida a dejar a su novia. Porque va a dejarla, ¿verdad? Sí, un día reunirá el valor para decirle que su relación llevaba años/meses rota y que se ella merece alguien que la quiera y la mime como él ya no puede. Y entonces correrá hacia ti, con un montón de flores en una mano y te dirá que ya no están juntos, que la ha dejado y que vuestra historia de amor ya puede empezar. Fin.

Nah. Chicas, ¿en serio? No. No os hagáis eso.
Antes de nada, quiero que sepáis que yo creo en esos pequeños milagros. Soy de las que cree de corazón que las personas pueden cambiar y que de hecho cambian. Creo en los momentos fortuitos y espontáneos en los que dos personas, de pronto conectan de una forma especial. Lo creo de verdad.
Pero también sé que no podemos ir con una venda en los ojos, pensando que siempre será así. No digo que no haya casos en los que realmente ocurra, que los hay. Pero también los hay en los que el chico con novia, de hecho sigue con su novia. Por algo lo es, ¿no? Porque le gusta, porque le reconforta, porque se han convertido en buenos amigos, por pereza o por costumbre... pero la realidad es que ella lo es. Tú no. Y, créeme, no quieres ser la tercera persona.

Te mereces a alguien que te de la mano por la calle al caminar, y que no te esconda por miedo a cruzarse con un conocido. Alguien a quien puedas llamar a cualquier hora por teléfono y no tenga que fingir que eres lo que no eres. Alguien que pueda presentarte a sus padres, amigos, con quien compartir momentos importantes, como un cumpleaños o una navidad en familia. Te mereces alguien que esté orgulloso de tenerte a su lado, que te valore y respete como persona. Alguien que te quiera lo suficiente como para no rebajarte a ser "la otra".

En otras palabras: ser la otra no mola. It's uncool. Caca.

Los chicos golfos pueden ser fieles, sí. Los chicos malos tienen corazón, sí. Los chicos guapos y que están tremendos no tienen porque ser superficiales o estúpidos, cierto. Pero no olvidéis que uno es lo que elige ser. El que es golfo es porque quiere serlo, el que es fiel, también. Son dos opciones igual de válidas y respetables. Pero quereos más que una relación que no os haga felices al 100%.

Ah, y otra cosa. No les rebajéis a ser "el otro". Ellos también sienten, también se merecen una chica que los quiera y los respete más que eso. Sed buenas, de corazón.

Si sois de las que recuerdan por imágenes aquí os lo dejo: nadie sueña con que su historia de verdadero amor sea esto, ¿verdad?


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