miércoles, 4 de junio de 2014

A cara o cruz.

A veces hace falta mucha fuerza en la vida para tomar decisiones. Y no me refiero a decidir qué merendar o si ir andando o coger el autobús, me refiero a las decisiones importantes... esas que marcan los cambios de actitud.
La vida está hecha de momentos en los que tienes que tomar decisiones, todo el tiempo, a cada instante. Decides o mueres. El mundo se olvidará de ti si no sabes jugar a su juego. Y el objetivo del juego, déjame decírtelo pequeño lector, no es tomar siempre la mejor decisión, sino no dejar nunca de elegir. Mientras decides sigues siendo el rey de tu vida, el que controla... sigues a flote. La decisión correcta no existe, existe solo aquella que te hace sentirte feliz en el momento que la tomas. ¿Quién sabe si dentro de dos años esa fue la mejor decisión de tu vida o la peor? No importa, en ese momento lo sentiste así. Quizá ese día llovía y hacía mucho frío. Quizás te habías encontrado justo a la persona que no querías ver y tu familia no paraba de tocarte los huevos. O quizás era justo al revés y te sentías como si nada pudiese estropearte el día. Qué más da. Tomaste una decisión y basta. Era lo que había que hacer. Fuiste valiente y decidiste. Solo los cobardes se quedan mirando sus opciones sin saber qué hacer, esperando que otro venga y elija por él.



Decisiones que te cambian la vida, que no significan nada, que ni siquiera pensaste que estabas tomando. No importa. Es solo un juego. El juego de vivir donde uno ni gana ni pierde, solo sigue jugando. La meta es que cuando llegue el momento de dejar de jugar, te des cuenta de que lo has disfrutado.

A todos nos cuenta tomar decisiones, que no te engañen. Todos pensamos : ¿debería irme? ¿me hará daño? ¿qué pasa si no sale bien? ¿y si luego me arrepiento? ¿no está muy lejos? ¿es demasiado? ¿quizás muy poco? ....relájate. Todos hemos pasado por eso. Mira a tu alrededor, todas esas personas se han planteado las mismas preguntas. Algunas todavía no han decidido, están en proceso o hace mucho que lo hicieron. Algunas son felices y otras no... eso también es una elección. Así que mi propuesta es:

- Si no te gusta donde estás, vete.
- Si lo que haces no te hace feliz, déjalo.
- Si sabes que podrías llegar a más, hazlo.
- Si no eres feliz contigo, con él, con ella... cambia.

No pierdas demasiado tiempo atado a los resultados de la que ya sabes es una mala decisión. Y no porque lo fuese en su momento, sino porque ahora estás eligiendo seguir así. Una vez leí que si tienes dudas sobre qué hacer sobre algo muy importante, te la juegues a cara o cruz, porque cuando la moneda está en el aire, a punto de caer, ya sabes cuál quieres que sea el resultado. Muchas de las respuestas ya las sabemos, aunque nos empeñemos en negarlo... se sienten dentro.

No soy nadie para decirte esto pero... si no eres del todo feliz, ¿qué mejor momento que este para cambiarlo? ¿Cómo? Bueno... estoy segura de que eso, en el fondo, ya lo sabes...


Besos, 
Septiembre.

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